El ejercicio sobre este tema (Tarea 3) comienza con la búsqueda de algún caso de la propia disciplina (o relativamente cercano, porque igual no es fácil de encontrar en algunos casos). Escribid una entrada en el blog describiendo brevemente el caso y comentándolo en relación con las lecturas.
La frase "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad" es un principio de la publicidad y que se atribuye a Joseph Goebbels. Pero si trasladamos dicha frase al universo de las publicaciones científicas, tal vez encuentre allí un intento de validación social. Es cierto que la idea de patentar una idea, pensamiento o definición no es reciente en la historia, eso porque hay variados ejemplos de la práctica nada ética a lo largo de la humanidad. Actualmente, el hecho de manipular, cambiar o patentar ideas, descubiertas, producciones personales o los resultados científicos de otras personas se define como fraude. Sin embargo, ponemos más atención al término, que es reciente, pero la historia nos comprueba que siempre ha existido la práctica de uno apropiarse de las cosas del outro y propagarlo como suya, en todas las ramas de la ciencia y conocimientos.
En principio, no imaginamos que los expertos científicos también pueden practicar el fraude, o sea, lo hacen. Sin duda, nuestro pensamiento ingenuo se debe atruibuir a la idea de que los investigadores son personas incapaces de hacerlo. Esta idea es sólo un mito, que según JOAN BENACH DE ROVIRA Y JOSÉ A. TAPIA GRANADOS, en el artículo “Mitos y realidades: a propósito de la publicación de trabajos científicos.” hay variados mitos que se crearon sobre los cientistas y sus producciones a lo largo de la historia, tales como: “Entre esos mitos referentes a la ciencia y a la comunidad científica podrían citarse el del científico como indivíduo cualitativamente distinto del resto de la población, caracterizado por su inteligencia, rigor y objetividad.” Lamentablemente, se suele pensar los cientistas como personas mejores que los outros en la tierra y tal pensamiento se encaja solamente en un mito.
Igual que nosostros, em la rama de la ciencia también hay variados problemas, dentre ellos nos enfocamos en los fraudes.
En nuestro caso, en particular, trataremos de los fraudes científicos, especialmente en la rama de los estudios de la literatura, en la que se centra nuestra investigación.
Como ejemplo, indicamos una parte de la novela, en la que Cervantes indica en el D.Quijote una falsa segunda parte de la novela:
—Mi nombre es don Álvaro Tarfe —respondió el huésped. A lo que replicó don Quijote:
—Sin duda alguna pienso que vuestra merced debe de ser aquel don Álvaro Tarfe que anda impreso en la segunda parte de la historia de don Quijote de la Mancha recién impresa y dada a la luz del mundo por un autor moderno.
—El mismo soy —respondió el caballero—, y el tal don Quijote, sujeto principal de la tal historia, fue grandísimo amigo mío, y yo fui el que le sacó de su tierra, o a lo menos le moví a que viniese a unas justas que se hacían en Zaragoza, adonde yo iba; y en verdad en verdad que le hice muchas amistades7, y que le quité de que no le palmease las espaldas el verdugo8 por ser demasiadamente atrevido.
—Y dígame vuestra merced, señor don Álvaro, ¿parezco yo en algo a ese tal don QuijoteV que vuestra merced dice?
—No, por cierto —respondió el huésped—, en ninguna manera.
—Y ese don Quijote —dijo el nuestro— ¿traía consigo a un escudero llamado Sancho Panza?
—Sí traía —respondió don Álvaro—; y aunque tenía fama de muy gracioso, nunca le oí decir gracia que la tuviese. (CERVANTES, capítulo LXXII, libro en versión digital).
La referencia em el texto literario indica una clara crítica a los hechos reales, que Cervantes supo utilizar para, quizá exponer los problemas de la autoría y sus plagios en el siglo VXI. Pero, el ejemplo se basa, sobretodo en el ejemplo ficcional. No se puede decir que los gobiernos de la época hayan ejecutado algún intento judicial sobre los derechos de creación y publicación artístico. Lo que pasa es que en caso específico del Quijote, la pseudo segunda parte, que se atribuya a otro escritor, un supuesto Avellaneda, tal vez se desarrolló una mayor publicidad de la novela, principalmente por el éxito que tenía El Quiijote en la época.
Si establecemos un paralelo del plagio con el tema del fraude científico, hoy día resulta la práctica más frecuente que antes, tal vez por el uso de la tecnología y sus herramientas, que al revés de disminuir, también tienen su efecto al revés.
Según un estudio publicado en el artículo Combater la mala conduta científica: reveló que el 2 % de los investigadores admitió haber inventado o falsificado datos en sus trabajos publicados. Este no es solo un problema académico. Los datos falsos promueven tratamientos ineficaces o incluso peligrosos, por ejemplo, e impiden el descubrimiento de soluciones reales para la sociedad. (https://www.science.org/doi/10.1126/science.adn9352)
Pierden todos nosotros, em todas las ramas sociales, porque no se puede afirmar una mentira repetidas veces sin que ella se convierta en verdad. Mientras sociedad, buscamos medios de repeler actitudes erroneas y perjudiciales, principalmente en la rama de la investigación académica. Pero encontrar maneras de disminuir la práctica, cada vez más frecuente, según indica otro estudio, publicado en la revista Accountability in Research (2023): La mala práctica más frecuente es la falsa autoría de artículos científicos: 35 % de los 403 encuestados dijeron haber participado en alguna instancia, según el estudio publicado en la revista.
Felizmente, hay opciones para frenar dicha práctica, como la existencia de herramientas tecnológicas, como indica un reportaje: El mejor detector de plagio de 2025 (https://www.techradar.com/best/plagiarism-checkers)
Hay indicaciones de versiones de programas anti plagio, desde las gratuitas a versiones pagadas y más eficazes, tales como la utilización de las herramientas Unicheck, PlagScan y Grammarly.
Al final, también se hace necesario cambiar el sistema, la didáctica que se imparte frente a las publicaciones o tal vez empezar asignaturas que hagan una confrontación al tema de una manera más dura, em la que los principios de la ética, verdad e idoneidad también se pueda valorar como importantes.




